Bronca, eso me da, bronca. Me da bronca no poder decir todo lo que pienso. Me da bronca taladrarme la cabeza con pensamientos, angustiarme, llorarme la vida, y no poder sacarlo. Bronca me da no poder decirle a la gente cuando se está equivocando, cuando no está haciendo las cosas bien. Tengo ganas de decir tantas cosas, pero no las digo porque no puedo, porque no me sale, porque no sé. Cuando estoy mal y me preguntan qué me pasa, por ejemplo, me gustaría poder decir todo lo que pienso, todo lo que siento, pero no digo nada, nada. Me gustaría poder sacar todo afuera, ser más directa y decir las cosas en la cara, pero no. Y sí, seré cagona, la más cagona. Pero si soy así, debe ser por algo, y después de tanto tiempo me dí cuenta de porqué es. Porque tengo miedo de perder a las personas que quiero. No digo lo que de verdad pienso por miedo a cómo puedan llegar a tomarlo los demás. Si alguien pudiera meterse en mi cabeza por un solo minuto, podría darse cuenta de todo lo que pasa por ahí, y no sale, nunca, queda ahí para siempre. Y eso más que angustia, me da bronca. Porque me hace terriblemente mal guardarme todo para mí sola y no me quedan más lágrimas para llorarlo. Y sé que hay varias personas que estarían dispuestas a sentarse conmigo a escucharme hablar las 24 horas del día sin parar. Pero no puedo, no puedo superar este miedo, no puedo dejar de pensar en cómo van a tomarlo los demás, no puedo, no me sale.
No me queda más que agradecerles a todos los que a pesar de todo siguen siempre para mí, intentando por lo menos sacarme algunas palabras, y pedirles perdón, por todo.
Gracias eternas.
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